Sabes que no es así.
Que no debería serlo. Pero te da igual.
Sabes que hay piezas que no encajan. Pero te da igual. Las vas encajando en el puzzle. A martillazos. Desechando las que se parten como cristales de ausencia.
Y te va a matar el hueco que no consigas llenar.
Pero te da igual.