“El camino del infierno esta empedrado de buenas intenciones”
Los rayos de luz rebotan sobre el amianto de mis manos. Y yo me quemo. La electridad estatica del asfalto ha abrasado mis pies de plástico hasta pegarme ahi. Quieto. Observando como los chispazos iluminan y estremecen a dos patos grises con pajarita. Ya no quedan asideros a este lado del escalofrío.
Ya se sabe. Mis buenas intenciones las disparé con tirachinas al corazón del torbellino. De la vorágine que se acercaba entre nubes de azufre, y rios de zumo de naranja envenenados con el alma de un hombre de iglesia. De arcoiris de metal de forja afilados con las intenciones secretras de un hombre de estado.
Con mareas de flores secadas por el viento empozoñado de mis dudas futuras.